Este sábado 15 de abril, el Arzobispo Víctor Manuel Fernández presidió la celebración eucarística en la catedral platense, en la que consagró al presbítero Federico Guillermo Wechsung como nuevo obispo auxiliar para la arquidiócesis. Allí, un duro comunicado y la realidad que plantea la iglesia platense: fragilidad, números en rojos y contra todos.
Tucho Fernández calificó a esta realidad como "un momento histórico de cambios impresionantes y veloces que afectan especialmente a la Iglesia y la obligan a repensarse”. Y apuntó a varios sectores, entre ellos a la política, medios y sociedad.
"Algunos siguen hablando del gran poder de la Iglesia en Argentina, en una época en la que percibimos como nunca nuestra propia fragilidad y nuestros límites", reconoció Fernández, dando cuenta de su punto de vista sobre la posición católica en la sociedad. "Tantas leyes como la del aborto fueron saliendo sin que al poder le importara mínimamente la opinión de la Iglesia", expresó, cargándola con total negatividad.
"Tampoco tenemos manera de controlar lo que se diga de nosotros, aunque sea falso, no sabemos cómo defendernos y cualquier cosa que digamos puede considerarse casi un delito", sostuvo, sobre un sistema que hace siglos hace regir a millones y millones de personas.
"Tampoco tenemos recursos económicos para tantas cosas que necesitamos hacer, las cuentas de muchos obispados están en rojo hace rato, no tenemos reservas para cubrir las enormes contingencias que se nos pueden presentar", detalló, en la suma de inconvenientes.
Renunciar a las asignaciones del Estado
" Hace rato que queremos renunciar a las asignaciones del Estado a los obispos, que ahora son unos 55.000 pesos mensuales", manifestó, en una época donde se afirma aún más el pedido de la separación del Estado y la Iglesia, vínculo más que concreto desde los primeros años de nuestra Independiencia.
"Yo renuncié hace rato", reconoció Fernández, "pero como bloque nos ha llevado varios años para que recién ahora estemos en condiciones de concretarlo". Y llevó otro manto de realidad, en un revisionismo necesario pero sin detalles: "Al mismo tiempo, mirando la historia de la Iglesia, tenemos conciencia de muchas fragilidades y errores cometidos, algunos gravísimos y humillantes".
Wechsung, a quien Tucho Fernández dirigió sus recomendaciones
Sobre el cierre, dio cuenta que verdaderamente el poder de la Iglesia está por encima de cualquier norma o ley: "Si aceptaste ser obispo, cuidar a la Iglesia de Cristo será tu desvelo, cueste lo que cueste, sea políticamente correcto o no, guste o no guste, caiga bien o caiga mal a los oídos de la sociedad o de los medios".